¿Es posible firmar un contrato sin ir a una escribanía? ¿Se puede garantizar la identidad de quien firma a distancia? ¿Qué nivel de seguridad tiene un proceso así?
Hasta hace poco, estas preguntas generaban dudas razonables. Hoy, empiezan a tener una respuesta concreta.
El Colegio de Escribanos de la Ciudad de Buenos Aires desarrolló el Sistema Digital de Firmas (SDF 2.0), una plataforma que permite certificar firmas notariales a distancia mediante videollamada, combinando tecnología y control profesional para ofrecer una experiencia más ágil sin resignar seguridad jurídica.
¿Cómo funciona?
El proceso es más simple de lo que parece. El usuario se conecta con el escribano a través de una app, puede validar su identidad y firma el documento desde su propio dispositivo. En ese mismo momento, el escribano supervisa todo el proceso en tiempo real.
La identidad se valida a través de bases oficiales —como el RENAPER— y la plataforma permite que el escribano controle cada instancia: desde habilitar la firma hasta verificar el momento exacto en que se realiza. Todo el intercambio se encuentra protegido con sistemas de encriptación de alto nivel.
¿Para qué se puede usar?
El sistema está pensado para una gran variedad de trámites cotidianos: autorizaciones de viaje, contratos de alquiler, boletos de compraventa, autorizaciones de manejos, fianzas o formularios administrativos, todo lo que sea instrumento privado, se puede.
Esto lo convierte en una herramienta especialmente útil para quienes necesitan resolver gestiones de manera rápida, sin traslados o con personas que se encuentran en distintos lugares.
¿Es legal y seguro?
Sí. La intervención del escribano sigue siendo central: no solo certifica la firma, sino que dirige y controla todo el proceso, como lo haría de forma presencial.
La plataforma fue diseñada para cumplir con estándares internacionales y garantizar la integridad del acto, combinando innovación tecnológica con el principio fundamental del notariado: la seguridad jurídica.
Una tendencia que crece
Lo que comenzó como un desarrollo del notariado porteño ya empieza a expandirse. Recientemente, el Colegio de Escribanos de Corrientes firmó un convenio para adoptar esta misma plataforma, en una apuesta por unificar criterios y modernizar los servicios notariales en distintas jurisdicciones.
Esta articulación muestra que la digitalización no es solo una mejora técnica, sino una transformación en la forma en que las personas acceden a servicios clave.
Un cambio en la experiencia
El SDF 2.0 no reemplaza al escribano: lo potencia. Permite resolver trámites con mayor rapidez, reduce tiempos y facilita el acceso, sin perder el respaldo profesional que garantiza la validez de cada acto.
En un contexto donde lo digital redefine las prácticas cotidianas, el notariado incorpora herramientas que responden a nuevas demandas, manteniendo intacto su rol: brindar confianza.